Isquemia Cerebral – Consecuencias

La isquemia cerebral es una situación bastante complicada y que tiende a darse de distintas maneras en las personas pues ataca a las arterias de manera aleatoria llegando inclusive a atacar varias arterias del cerebro sin focalizarse en una. Además es un fenómeno que ataca de manera súbita y repentina, de forma que altera las moléculas, las neuronas y los tejidos tanto cerebral como de las arterias causando un daño, que aunque focalizado, resulta en daños persistentes y a veces muy complicadas dependiendo de la gravedad de la isquemia, además de los tratamientos que se realicen durante el ataque isquémico así como después del ataque y durante la recuperación que incluye terapias y tratamientos tanto farmacológicos como naturales.

Cuando la sangre deja de fluir en una arteria, como sucede en la isquemia cerebral, el tejido cerebral ya no recibe el suministro normal de oxigeno y glucosa que se distribuye por todo el cuerpo a través de la sangre y que son necesarios para su completa operatividad y desempeño. Pero las consecuencias de la isquemia cerebral son muy variables, tanto como la focalización del ataque isquémico cerebral porque depende de la ubicación del tejido afectado tanto como del tiempo que la oclusión arterial se mantenga y del estado de la persona con la isquemia cerebral. Si un área del cerebro depende directamente de la arteria que es atacada entonces el riego sanguíneo detenido no solo afectará a esa zona sino también a las porciones de tejido que dependen indirectamente de ella si no hay un tratamiento inmediato. Si no hay una o varias medidas urgentes y eficaces entonces podría suceder la muerte celular que se desata a partir de dos procesos principales que son la necrosis y la apoptosis.

La necrosis quiere decir que la muerte celular por una deficiencia de energía en las células que empiezan a absorber líquidos adyacentes al no obtener la energía de las enzimas de la sangre y por un exceso de líquido la célula empieza a expandirse de manera exagerada hasta que la membrana exterior se rompe quedando el citoplasma celular esparcido y la célula completamente inutilizada, es decir muere pero de manera desordenada, no es un proceso de muerte celular en cadena sino que sucede por células aisladas sin restar gravedad al asunto una vez que un sinnúmero de células se ven afectadas por la necrosis, debido a que la ruptura de la membrana causa un trauma en las células vecinas. Mientras que en la apoptosis el proceso es ordenado, la célula muere por autodestrucción, en lugar de expandirse, la célula disminuye su tamaño hasta anularse a si misma sin molestar a las células que están alrededor. Sin embargo ambos procesos aparecen en la muerte celular por isquemia cerebral pues se han encontrado rastros de células necróticas y dañadas por la apoptosis en casi todos los casos de esta enfermedad aunque es fácil darse cuenta que la mayor cantidad de células mueren por necrosis debido a la intensidad del proceso.

A partir de esto, se puede hablar de un accidente cerebrovascular que da lugar a un infarto cerebral isquémico, que es la principal e inmediata consecuencia de la isquemia cerebral que se manifiesta de diferentes maneras y en distintos períodos de tiempo, pues si la isquemia no es tan grave, se puede dar un caso de ataque isquémico transitorio que es menos grave y aparece con desorientación del paciente, confusión, mareo, pérdida de la vista y de la sensación táctil en las extremidades, así como entumecimiento en un lado del cuerpo que puede durar varias horas, sin embargo si se trata de un ataque isquémico total, entonces los síntomas son parecidos pero el coma o la pérdida del conocimiento sucede más rápido pudiendo ser desde horas hasta unos pocos segundos.

Las secuelas de un accidente cerebrovascular o de un infarto cerebral por isquemia son tan graves como grave fue el caso clínico, y puede variar su mecanismo de acción dependiendo de la ubicación y del tamaño del área del cerebro que fue afectada , siendo común la pérdida de la motricidad en una o varias extremidades, falta de coordinación, debilidad física causada por la desnutrición que ocasiona el estar en un coma por determinado tiempo, pérdida de tono muscular por la misma razón que se menciona, problemas de lenguaje ya sea en la comprensión de las ideas o en la comunicación y el habla, pérdida de ciertas funciones cerebrales como la memoria, la lógica y los reflejos condicionados como el hambre y la sed, trastornos psicológicos como pueden ser irritabilidad, cambios repentinos de humor, apatía, aislamiento social, entre otros. Sin embargo algunas de estas secuelas pueden ser anuladas o al menos aliviadas mediante terapias y apoyo psicológico.